A veces utilizamos expresiones no como herramientas para el diálogo, sino como armas para el combate.
Una metálfora es el simil más duro, áspero e hiriente con que sustituimos una expresión literal por otra que la convierte en un puñal. Con la metáfora podemos ser almibarados o amargos, pero son la metálfora no abrigamos más deseo que el de dejar cicatriz en el ánimo de quien lee o escucha.